Construyendo organizaciones saludables

#Diálogo con #RosaArgentinaRivasLacayo Por Miguel Gurrola



Contexto histórico:


Vivimos en un mundo cuya complejidad es muy grande y difícil de descifrar. Nos encontramos en la mitad de la segunda década del siglo XXI. Para descifrar dicha complejidad se hace necesario interpretar nuestro momento histórico de la mejor manera posible, entendiendo las grandes preguntas que surgieron en la posmodernidad tras aquella promesa no cumplida del iluminismo (la revolución francesa, los enciclopedistas, Voltaire, Diderot, Russeau, Kant, entre otros), en donde dichos pensadores confiaron en el gran relato del racionalismo que se extendió hacia mediados del siglo XX, que dice que el hombre por medio de su razón alcanzaría la plenitud, la felicidad y que viviría en una sociedad mejor organizada. Una sociedad en donde la diosa razón curaría aquellos males del hombre.


Aquellos grandes conceptos que formaron parte del lenguaje racionalista: progreso, ideas, técnica, ciencia, etc. pasaron a formar parte del desencanto de una sociedad que nunca vio llegar esa plenitud prometida. Para la sociedad posmoderna mueren los grandes relatos como fuentes inspiradoras para llegar a la plenitud humana. El filósofo francés Jean Francois Lyotard menciona cuatro de ellos: el cristiano, el marxista, el iluminista, el capitalista. Decreta la muerte de estos porque no llevaron al ser humano al espacio de plenitud que prometían. Pasamos entonces a la manifestación de los pequeños relatos que representan una fragmentación de los grandes: multiculturalismo, respeto por las minorías, entre otros. Se acabaron las utopías, los grandes ideales.


El consumismo forma parte de la dinámica social. La rebeldía y las nuevas propuestas se manifiestan en las diversas expresiones estéticas.


Una vez situados en este contexto histórico llamado posmodernidad, vale la pena hacernos las preguntas que nos ayuden a encontrar el sentido de nuestro quehacer profesional en medio de una complejidad global, misma que suele interpretarse desde un enfoque relativista en donde las propias opiniones están influenciadas por la época en la que vivimos. ¿Cómo encontrar nuestro Norte en medio de tanta información e interdependencia global? ¿Cómo encontrarle un sentido trascendente a nuestro trabajo? ¿Hacia donde caminar profesionalmente?


Lo que es una realidad, es que también existen cada vez más personas ocupadas en encontrar respuestas a los retos profesionales que enfrentan. Hablamos de personas que buscan un sentido más profundo en sus trabajos porque quieren trabajar en ambientes funcionales que les permitan expresar su creatividad y aprovechar su talento para contribuir a los resultados de la organización para la cual trabajan.


A esas personas que aspiran a ser mejores profesionales y desarrollarse integralmente en su trabajo dedicamos este diálogo.



Entrevista


Rosita, tú escribiste un libro que se llama Saber Pensar. ¿Qué te motivó a escribirlo y que elementos lo integran?

Durante más de 35 años había estado trabajando con los procesos de Desarrollo Humano y descubrí en la metodología que expongo en mi libro una herramienta efectiva y práctica para que toda persona logre utilizar su potencial y alcanzar la realización de sus proyectos. Decidí que brindar en forma escrita una introducción a la práctica le podría dar a muchas personas, más de las que he atendido en los cursos, la posibilidad de utilizar sus recursos internos de una manera sencilla y eficiente para lograr resultados.


¿Cuáles son los beneficios de saber pensar en un contexto histórico como el que vivimos?

El pensamiento es el gran regulador de nuestra emotividad, el rector de nuestra conducta y el generador de nuestra creatividad. Ante los retos de hoy, donde parece que las emociones se han desbordado con sus consecuencias en la conducta y resulta urgente una creatividad que nos ayude a resolver la multiplicidad de nuestros problemas, saber pensar se convierte en la verdadera alternativa para obtener resultados efectivos.


¿Cómo consultora y conferencista en el mundo empresarial, cuales son las mayores retos que enfrentas en tu interacción con este grupo de personas?

Desafortunadamente en muchas empresas persiste una visión muy limitada de la importancia de la capacitación y bienestar del capital humano. Se ignora con mucha frecuencia las necesidades intra e inter personales que existen en los colaboradores, las cuales de no ser escuchadas y atendidas pueden repercutir negativamente en la productividad de una empresa. Resulta un verdadero reto hacerles ver, a los responsables, la evidencia que existe respecto a que la felicidad del trabajador y su realización en el trabajo, que se promueven con una acertada capacitación, pueden ser la mayor ventaja para la empresa en todos sus ámbitos.


Cuando una organización tiene una cultura disfuncional, las personas que en ella trabajan generalmente no dan lo mejor de si, los niveles de motivación, compromiso y sus resultados no son los óptimos. ¿Qué recomendaciones harías a las personas que no se encuentran disfrutando de su trabajo?

Promovería recursos y motivación para que se les facilite el descubrir sus fortalezas, su capacidad de fluir y especialmente el sentido de una misión personal dentro del ambiente de grupo y/o comunidad.


Una organización que pierde su vitalidad es incapaz de aprovechar el potencial de las personas que la integran. Podemos decir que empieza a enfermarse. ¿Qué entiendes tú por Organización Saludable?

Una organización saludable es aquella que reconoce que la productividad depende, en gran parte, de sus colaboradores. Para lograr resultados óptimos la capacitación-motivación orientada a la persona, como centro de atención en cuanto a su bienestar y desarrollo, resulta indispensable para que se logre un auténtico crecimiento en todos los niveles.


¿Cuáles son los riesgos que tienen las organizaciones al perder su estado óptimo de salud y como se manifiestan, como podemos reconocerlos?

Los riesgos, que pueden ser desde una baja productividad hasta la quiebra económica, se manifiestan por la falta de motivación que hay en el personal para hacer el esfuerzo de sacar las cosas adelante, hasta el franco boicoteo de procesos. Toda organización requiere de visión, valores y misión, pero si el colaborador-trabajador no se encuentra motivado ni solidarizado con los propósitos es muy probable que su calidad de trabajo afecte todo el conjunto y sus resultados. Casi siempre se miden los riesgos por estados financieros, pero tal vez el predictor más importante es el “estado humano”.


¿Cómo ayuda el saber pensar en la construcción de una organización saludable?

Darle a todos los colaboradores herramientas efectivas que puedan ayudarles a desarrollar la atención-concentración es un primer paso en la capacitación que una empresa puede dar. Saber pensar es la clave de la motivación, del proceso inteligente para reconocer causa y consecuencias, adicionalmente el enfoque que le damos a nuestro pensamiento nos hace posible la programación de metas y resultados.


Cuando aceptamos consciente o inconscientemente quedarnos en nuestra zona de confort, perdemos nuestra itinerancia (la palabra iter-itineris, del griego hodós significa: camino, viaje, marcha, jornada), dejamos de caminar, caemos en la rutina y comenzamos a extinguir nuestro ímpetu vital, el cual es una energía interior imprescindible para tener claridad sobre el sentido de nuestra profesión. ¿Cómo podemos evitar la pérdida de nuestra itinerancia como profesionales? ¿Cómo podemos mantenernos en marcha?

Debemos ser conscientes de que la vida es cambio. Tanto los individuos como las organizaciones que no están dispuestos a emigrar de su zona de confort para descubrir nuevos horizontes se estancarán y eventualmente perecen en su bajo rendimiento y resultados. Creo que el desarrollo de estrategias creativas es indispensable para evitar ese estancamiento, mantenerse actualizados y sobre todo con una renovada motivación personal que sólo puede venir de sus actitudes y su forma de pensar.


Un comentario final para nuestros lectores:

Uno de los mayores retos que hoy enfrentamos en el mundo empresarial-laboral es el estrés y sus consecuencias en ausentismo, baja productividad y conflictos interpersonales. De igual manera la falta de atención, concentración y una desesperanza que permea la mayoría de los ambientes genera un desánimo que también presenta un reto significativo para el crecimiento de una empresa.


El antídoto natural que debemos estar comprometidos en aprender es la relajación, mindfulness, el desarrollo de la seguridad intrapersonal para la programación de los proyectos personales y del grupo. Por otra parte la capacidad de atención y concentración así como el pensamiento positivo orientado a una visión de futuro resultan ser indispensables para lograr mejores resultados. Creo que uno de los grandes retos para las empresas de hoy es tomar conciencia de la enorme cantidad de evidencia que demuestra que la felicidad en el trabajo es la clave del crecimiento para que el personal-colaboradores desarrollen su potencial e impulsen a la misma empresa a un mayor crecimiento.


Querido Miguel, por último si me gustaría mencionar que me parece un error que los ejecutivos y/o directivos no participen en los programas de capacitación y convivan con su personal. Sé que tú lo hacías y hasta la fecha ese recuerdo sigue siendo motivador para quienes fueron tus compañeros.


En espera de tus noticias y de tener el gusto de verte pronto.

Un fuerte abrazo


Rosita

“Uno de los mayores retos que hoy enfrentamos en el mundo empresarial-laboral es el estrés y sus consecuencias en ausentismo, baja productividad y conflictos interpersonales” - Miguel Gurrola
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